Formación bonificada FUNDAE: guía estratégica para empresas

El dinero que tu empresa ya tiene… pero no está usando bien

Si diriges un equipo o tienes responsabilidad sobre personas, hay algo importante que debes saber: tu empresa ya está pagando formación todos los meses.

No en forma de cursos, sino en forma de cotizaciones.

Una parte de esas cotizaciones genera un crédito que puedes utilizar para formar a tus empleados a través de la formación bonificada FUNDAE. Hasta aquí, probablemente no descubro nada nuevo.

El problema no es el desconocimiento del concepto. El problema es cómo se utiliza.

Porque en la práctica ocurre esto:

  • muchas empresas lo usan de forma puntual
  • otras lo delegan sin entenderlo
  • y una gran parte directamente lo pierde

Y eso tiene una consecuencia clara: se pierde una oportunidad directa de mejorar el negocio con un coste prácticamente nulo.

Este artículo no pretende explicarte qué es FUNDAE a nivel básico. Pretende ayudarte a entender cómo usarlo con criterio empresarial.

Prenstacion infografia para RRHH gestionando formación bonificada FUNDAE para optimizar el crédito formativo empresarial

Qué es la formación bonificada FUNDAE (explicado con lógica de negocio)

La definición técnica es conocida: un sistema que permite bonificar formación a través de las cotizaciones.

Pero desde el punto de vista empresarial, hay una forma mucho más útil de entenderlo:

FUNDAE es un mecanismo que convierte una obligación (cotizar) en una inversión recuperable (formación).

Es decir:

  • ya estás pagando
  • ese dinero genera un crédito
  • puedes usar ese crédito
  • y recuperarlo

Si no lo haces, ese dinero desaparece.

Este punto es importante porque cambia el enfoque. No estás “aprovechando una ayuda”, estás gestionando mejor un recurso que ya es tuyo.

Cómo se genera el crédito de formación (y por qué es clave entenderlo bien)

El crédito de formación no es una cifra aleatoria. Está directamente vinculado a lo que tu empresa ha cotizado por formación profesional el año anterior.

A partir de ahí, se aplica un porcentaje en función del tamaño de la empresa:

  • empresas pequeñas: mayor porcentaje
  • empresas grandes: menor porcentaje

Además, existe un mínimo garantizado de crédito anual, lo que asegura que incluso las empresas más pequeñas puedan acceder al sistema.

Esto tiene una implicación importante:

  • en empresas pequeñas, el sistema es especialmente eficiente
  • en empresas medianas y grandes, requiere planificación

En otras palabras: cuanto mayor es la empresa, más importante es gestionar FUNDAE con criterio estratégico, no solo operativo.

El punto que marca la diferencia: la cofinanciación

Aquí es donde muchas empresas se equivocan o, directamente, dejan de utilizar el sistema.

La formación bonificada no siempre cubre el 100% del coste. En función del tamaño de la empresa, se exige un porcentaje de cofinanciación.

A primera vista, esto puede parecer un inconveniente. Pero en realidad, es un concepto mal entendido.

La cofinanciación no implica necesariamente un desembolso adicional. En muchos casos, se puede justificar a través del coste salarial del empleado durante el tiempo de formación.

Esto significa que:

  • el empleado se forma dentro de su jornada
  • ese tiempo tiene un coste
  • ese coste se imputa como cofinanciación

Y esto cambia completamente la percepción:

No es un coste extra, es una forma de optimizar el coste laboral mientras se desarrolla talento

Cómo funciona FUNDAE en la práctica (lo que realmente importa)

El proceso tiene tres fases claras:

1. Preparación

Antes de iniciar cualquier formación, es necesario:

  • definir la acción formativa
  • comunicarla correctamente
  • cumplir con los plazos establecidos

Aquí es donde se cometen muchos errores. Un fallo en esta fase puede invalidar toda la bonificación.

2. Ejecución

Durante la formación, hay requisitos que deben cumplirse:

  • control de asistencia
  • trazabilidad (especialmente en formación online)
  • cumplimiento de duración y condiciones

No se trata solo de “dar un curso”, sino de garantizar que ese curso es auditado y verificable.

3. Bonificación

Una vez finalizada la formación:

  • se comunica el cierre
  • se aplican las bonificaciones
  • se conserva la documentación

Este último punto es clave. La documentación debe mantenerse durante varios años, ya que puede ser objeto de revisión.

Los errores más habituales (y por qué muchas empresas no lo aprovechan)

La mayoría de los problemas con FUNDAE no vienen del sistema, sino de su gestión.

Algunos de los errores más comunes son:

  • comunicar fuera de plazo
  • no documentar correctamente
  • bonificar formación que no cumple requisitos
  • no alinear la formación con la actividad del empleado

Pero hay un error más profundo:

Tratar FUNDAE como un proceso administrativo en lugar de como una herramienta de negocio

De gasto a inversión: cómo cambia el ROI cuando se usa bien

Aquí es donde realmente se entiende el potencial del sistema.

Imagina dos escenarios:

Escenario 1: incremento salarial

Una empresa quiere “invertir” en un empleado y decide aumentar su salario.

Ese incremento:

  • tributa en IRPF
  • cotiza a la Seguridad Social
  • pierde eficiencia

Escenario 2: formación bonificada

La empresa invierte en formación alineada con el puesto.

Resultado:

  • el empleado adquiere nuevas capacidades
  • la empresa mejora rendimiento
  • el coste se bonifica

El impacto es completamente distinto.

No solo es una cuestión de ahorro, es una cuestión de eficiencia en la inversión en talento.

FUNDAE como herramienta estratégica (y no operativa)

Aquí es donde realmente se diferencian las empresas.

Las que lo hacen bien:

  • conectan formación con objetivos de negocio
  • planifican el uso del crédito
  • priorizan áreas de impacto
  • miden resultados

Las que no:

  • consumen crédito sin criterio
  • hacen formación genérica
  • no miden impacto

Y esto enlaza con una idea clave del informe de tendencias:

las empresas que generan valor no son las que adoptan herramientas, sino las que las integran con ROI medible

FUNDAE es exactamente eso: una herramienta que necesita integración, no uso puntual.

Qué tipo de formación tiene sentido bonificar

No toda la formación tiene el mismo impacto.

Las áreas donde realmente se genera valor son:

  • tecnología (IA, datos, automatización)
  • marketing y crecimiento
  • eficiencia operativa
  • liderazgo y gestión

Este tipo de formación no solo “cumple el expediente”, sino que transforma el rendimiento de la empresa.

Puedes explorar este tipo de programas en Universitarios de IMSED Business & Tech School

El papel de IMSED: más allá de la gestión

En IMSED, el enfoque no es gestionar FUNDAE como un trámite, sino utilizarlo como una herramienta para:

  • mejorar capacidades internas
  • acelerar procesos de transformación
  • generar impacto medible

Esto implica trabajar no solo la formación, sino el contexto:

  • qué necesita la empresa
  • qué impacto busca
  • cómo se mide

La diferencia no está en usar FUNDAE, sino en cómo usarlo

La formación bonificada FUNDAE está disponible para prácticamente todas las empresas.

Pero eso no significa que todas la aprovechen igual.

Algunas la usan como:

  • un recurso puntual
  • una obligación
  • o un trámite

Otras la convierten en:

  • una herramienta de desarrollo
  • una palanca de eficiencia
  • una ventaja competitiva

La diferencia no está en el sistema.

Está en el enfoque.

Imsed Director, doctorando Universidad Complutense (UCM)

Sobre Javier Nava

Director de IMSED Formación Superior. Doctorando en comunicación y publicidad por la Universidad Complutense de Madrid.

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Preguntas Frecuentes (FAQS)

Aquí encontrarás las respuestas a las dudas más comunes sobre el programa, para ayudarte a tomar la mejor decisión en tu formación

Es un sistema que permite a las empresas recuperar el coste de la formación mediante bonificaciones en la Seguridad Social.

Sí, todas las empresas con empleados cotizando disponen de crédito anual.

Sí, el crédito no consumido no se acumula indefinidamente.

 

No siempre, depende del tamaño de la empresa y la cofinanciación requerida.

Sí, la correcta gestión administrativa es clave para aplicar la bonificación.

Sí, y es ahí donde realmente genera valor para la empresa.

Información del Programa